Este fin de semana pasado los chicos de la eurocámara, carlsberg y el personal de las embajadas de austria y suiza organizaron un torneo de futbol sala en toda regla, el Carlsberg Euro 2008. La idea era genial: montar equipos de europeos expatriados y simular la eurocopa, mismos grupos mismos enfrentamientos. Nos pusimos manos a la obra y hace un mes empezamos a reunirnos para entrenar, preparar la equipación, buscar patrocinadores, etc.. La furia española había llegado.
El coste de la inscripción lo pagaron entre Spainbusiness.com y MATACHANA. ¡Con patrocinadores y todo! El campeonato empezó el viernes con tres partidos en nuestro grupo de clasificación. Como ni Rusia ni Suecia ni Grecia consiguieron formar un equipo con gente suficiente la organización metió grupos de malayos patrocinados por empresas locales. Algunos de estos equipos eran la leche, con gente que juega regularmente en ligas y tal.
La primera fase la pasamos sin demasiados problemas. Ganamos dos partidos a malayos por goleada y perdimos otro contra un combinado francés. El sábado la cosa cambió. Un equipo local nos barrió del campo y en el siguiente partido empatamos a uno contra Alemania. De nuevo, España había caído en cuartos de final.

Vin, Nico, Carlos, Sergio, Tawanda, Ladis
Yus, Twenty, Xavi, Johny e Iván
Tras un partido adicional quedamos finalmente séptimos de la competición. El ganador fue Italia, aunque de Italia tenía poco. Un portero italiano y cuatro jugadores de campo cracks malayos que había que verlos jugar. Los mejores equipos europeos sin duda Turquía y Croacia. Mañana os cuento un poco más acerca de dónde nos llevó la organización para la entrega de premios y dónde pudimos sufrir disfrutar del partido inaugural de la verdadera eurocopa 2008.
SITUACIÓN A: Usted se encuentra perfectamente trajeado. Acaba de salir del trabajo. Hasta su casa hay unos diez minutos caminando tranquilamente. Ocho si acelera el paso. Observando la inminente tormenta va más rápido que de costumbre. A cuatro minutos de llegar a casa empieza a llover.
SITUACIÓN B: Usted se encuentra perfectamente trajeado. Acaba de salir del trabajo. Hasta su casa hay unos diez minutos caminando tranquilamente. Ocho si acelera el paso. Observando la inminente tormenta va más rápido que de costumbre y sin saber cómo se cae a una piscina y se sumerge parcialmente en el agua, hasta la mitad del tronco aproximadamente.
Inexplicablemente ambas situaciones tienen los mismos resultados. He llegado a casa con todos los zapatos, calcetines, pantalones, calzoncillos y camisas calados. Y no me he caído en ninguna piscina. Pero como si lo hubiese hecho. ¡En cuatro putos minutos! ¡Y llevando un paraguas de los grandes!
Normalmente si llueve me quedo en la oficina hasta que escampa. Algunas veces ha supuesto que me quede allí dos horas más haciendo el panoli. Hoy salí corriendo justo a la hora y no llegué a casa a tiempo. Maldita lluvia tropical, cuanto te voy a echar de menos.
Desde que llegué a Kuala Lumpur en octubre he tenido que hacer el equipaje nada más y nada menos que en diecisiete ocasiones. Me merezco que os caguéis en mi calavera y en lo que creáis oportuno. Es justo y necesario. Pero eso no quita que sea un puto coñazo hacer tanta mochilaca y, sobretodo, volver a casa reventao un par de días después y dejar todo patas arriba.. y teniendo en cuenta que por ley la casa no se ordena si no viene una tía de visita se puede tirar esto unos cuantos días en modo desastre.
Bueno. Dejemos de lamentarnos por gilipolleces y pongámonos a preparar el decimoctavo viaje de la beca. ¡Manos a la obra y un temazo para terminar!