Yolanda fue la primera en darse cuenta. Se detuvo a beber algo de agua y divisó en el suelo algo que se arrastraba hacia ella. Un pequeño gusano de intenciones nada amigables. Pudimos ver entonces a la primera sanguijuela. El infierno había comenzado.

Las sanguijuelas son una especie de gusano de textura desagradable que se desplazan retorciéndose y buscan ante todo fuentes de calor; animales de sangre caliente; humanos. Y están por todos lados. En el suelo, saltando a tu bota en cuanto pasas cerca; en la maleza, agarrándose al pantalón o a las piernas cuando las rozas; en las ramas, dejándose caer al pasar bajo ellas. Yolanda avisó de la primera y cuando nos miramos teníamos las botas infestadas. Alguno incluso ya tenía la primera enganchada chupándole la sangre. Y quedaban muchas más por venir.

Una vez que una sanguijuela te elije más te vale que no llegue a morderte. La cabeza succionadora consta de tres mandíbulas que desgarran la piel, inyectando sustancias anticoagulantes y anestésicas de forma que no sientas nada cuando se te engancha y puedan extraer la sangre a placer.
Entre diez minutos y una hora larga pueden estar chupando sangre. Cuando quedan saciadas simplemente retraen su mandíbula y se dejan caer al suelo para empezar la digestión. En el proceso han aumentado su volumen corporal cuatro o cinco veces.
Para arrancártelas se supone que tienes que que usar una uña, forzando que detengan la mordida y caigan al suelo. Pero es imposible. Dicen que lo peor que puede pasarte es ser presa del pánico y nosotros fuimos el claro ejemplo de ello. Nos las arrancamos como pudimos, con las manos, con palos, con piedras.. sin tener en cuenta que hacerlo así puede provocar que regurgiten sangre infectada o que dejen parte de la mandíbula dentro de la piel.. nos daba igual.. las queríamos fuera ya.
Atención al vídeo de una sanguijuela excitada por la presencia de sangre cercana, intentando llegar a su víctima como sea. Imaginad ahora una selva plagada de ellas.. Y tu en mitad
Salimos de allí corriendo, buscando el camino principal. Ivan y yo entramos en una especie de berserker. Andando a toda hostia huyendo de la encerrona. Dónde antes no había o no veíamos ahora estaba lleno también. Cada minuto nos parábamos para hacernos una inspección completa. Brazos, camiseta, pantalones, piernas y zapatos. Respirábamos fuerte y de vez en cuando se escucha en mitad de la selva un grito de rabia y odio.. Alguien había encontrado a una chupándole la sangre.
Ya en el camino principal optamos por ir hacia una cascada a poco más de un kilómetro de distancia. El camino parecía leech-free en un comienzo, pero conforme nos aproximábamos el barro aumentaba y las sanguijuelas también. Para cuando llegamos a las cataratas ya estábamos cada uno con varias heridas y un odio irracional.. nos tiramos al agua para refrescar la piel..

Quedaba la vuelta a la entrada del parque natural, a la civilización. El pobre Jordi solamente era capaz de ver el avión de AirAsia y emprendió la vuelta como si fuese un autómata. Ivan y yo le seguíamos histéricos, arrancándonos las que nos caían y maldiciendo continuamente. En un momento del regreso sentí un picor en la entrepierna.
No.. no podía ser verdad..
Me miro bajo el bañador y allí estaba ella, gorda como una ballena, chupándome la sangre tan cerca de mi partes que me entró hasta miedo. Debió colarse durante el baño en el río, la muy hija de puta. El grito que solté al arrancarla perdurará por siempre en la selva de Borneo. Queríamos salir del infierno pero aún nos quedaban kilómetros hasta llegar a ver el asfalto, el bendito asfalto.
Y es que pienso en las ratas y sí, son desagradables y tal, pero huyen de ti. No quieren nada contigo. He llegado a cenar con ratas pasando a menos de dos metros.. te acostumbras. ¿Las cucarachas? Son quizá más desagradables porque a veces no te ven y pasan cerca. Aun así ellas van a su rollo. Los mosquitos son un puto coñazo, pero al menos no te sueles dar cuenta de cuando te pican. Son limpios y actúan de noche. Ojos que no ven..
Pero es que las putas sanguijuelas son el primer animal con el que me he topado que actúan a la luz del día y con determinación. Tú eres el objetivo. Ella lo sabe y tú también. Se arrastra hacia tí y te intenta joder delante de tus propios ojos. El otro día parecía que estábamos en mitad de la película depredador. Rodeados por animales que nos veían y a los que no podíamos ver hasta que estaban encima. Contra ellas siempre vas a perder la batalla, y eso me jode. Era una guerra psicológica.
Una preguntita para vosotros.. ¿cual el animal que más os desagrada? Yo hasta el encuentro del lunes podría decir que quizá fuesen las cucarachas.. pero es que mi escala de odio ha cambiado de una forma tan brutal ahora que hasta me empiezan a caer bien, como ya hiciesen las ratas hace tiempo. ¿Cual es vuestro most hated animal?