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No puedo evitarlo. Aún recuerdo mis primeros días en Malasia cuando Jon, Patty y Bea (mis compañeros veteranos de la oficina comercial) me insistían en que sin cuenta de facebook no era nadie. Les respondía que no me convencía en absoluto y que eso era una puta mierda. Madre mía.
Y ahora en el trabajo cada diez minutos he de conectarme a facebook o mi vida empieza a carecer misteriosamente de sentido, incluso aunque esté bloqueado y haya tenido que montar una movida rara para poder acceder. Es acojonante, sobretodo porque aunque sepa positivamente que todo estará igual que hace diez minutos el ansia por ver una notificación es tan gigante que he de dejar todo lo que esté haciendo y pinchar el icono maldito.
Madre mía.
Mi adicción ya viene de tiempo atrás. 
Son muchos meses ya sin escribir nada por aquí; pero también, y desgraciadamente, sin leer lo que escriben otros alrededor. La principal causa es sin duda el trabajo. Antes tenía tiempo de sobra en la oficina para trabajar y darme una vuelta por Internet, pero desde finales del año pasado es casi un imposible. Visitaré Google Reader máximo una vez al mes, y tengo tanto que leer acumulado que desisto casi al instante.
Lo de escribir no se si me va a ser fácil de retomar, así que voy a empezar por la lectura. Lo primero ha sido filtrar de forma brutal y sin contemplaciones la lista de blogs y páginas que tenía en seguimiento. Mejor leer pocos pero a gusto que no leer nada por el agobio. ¡Y a ver si me animo y voy escribiendo poco a poco algo más!
Hoy juega España la final del mundial de futbol contra Holanda. Increíble. Recuerdo hace dos años cuando tras llegar en bus desde Singapur, vimos la final del europeo a las mil de la madrugada. ¡A ver si ganamos! =)
Llevo mucho tiempo sin escribir por aquí, y esta vez es una señal de que las cosas me van genial. Solamente quería felicitaros las fiestas y el fin de año y hacer un breve resumen de este año que se nos va.
En dosmilnueve he vivido algunos de los momentos más duros de mi vida, pero sin duda he vivido también los mejores. El balance del año es tan positivo que puedo decir sin duda alguna que nunca antes había sido tan feliz en mi vida. Y decir eso teniendo en cuenta lo afortunado que he sido en estos 28 años quiere decir muchísimo.
Dosmildiez promete. Por primera vez tengo miras en un futuro más lejano que el corto plazo y me encanta, a la vez que me acojona ligeramente. Eso sí, ¡tengo una ilusión tremenda! ¡Espero que nuestros 2010 sean increíbles! ¡Feliz año nuevo!