
Capítulo 1. Repulsión
Mi relación con el tabaco ha sido durante la mayor parte de mi vida de odio profundo. Uno de mis recuerdos claros de la infancia es viajar con mis padres en el coche respirando a duras penas porque ambos fumaban. Supongo que la aversión empezó por entonces y se mantuvo en el tiempo. Pensar en respirar humo me repugnaba. Los pulmones no están para eso.
Capítulo 2. Primer Contacto
Me mantuve firme en mi postura hasta hace unos pocos años cuando en un viaje de fin de semana a Granada, por unas y otras circunstancias, eché la primera calada de mi vida. Fue curioso experimentar una ligera sensación de borrachera con solamente inspirar un segundo. Y luego más y más conforme seguía inspirando. Yo que pensaba que me iba a morir tosiendo, típico de las películas, y fue todo lo contrario. Qué cosas.
Capítulo 3. Alarma
Desde entonces a esta beca fumaba de higos a brevas, lo mismo una vez cada par de meses y nunca cigarrillos. Sin embargo en una fiesta con los colegas en verano del año pasado me fumé unos tres cigarrillos de marca comercial sin determinar. La sorpresa fue mayúscula cuando a la mañana siguiente, sin venir a cuento, me entraron ganas de fumar. ¡Qué cojones! ¡Si nunca había tenido ganas de fumar en mi puta vida!
Siempre que había fumado había sido bebiendo alcohol y rodeado de colegas y ahora me encontraba con ganas de fumar a las tres de la tarde cuando estaba muerto de calor y sin nadie en casa. Peligro. Al día siguiente me pasó lo mismo.. y decidí solucionarlo fumándome un cigarrillo que alguien se había dejado en casa el día de la fiesta. Para mi alivio estaba asqueroso. Comprobé que sin alcohol de por medio el tabaco sabía a mierda. Y sin colegas no molaba. Menos mal.
Capítulo 4. Segunda Alarma
Todo quedó así. Me fui a Madrid y luego a Kuala Lumpur tranquilamente. Fue a principios de este año que la cosa empezó a cambiar. Saltaron las alarmas de nuevo tras el viaje a Yogyakarta de enero, cuando fumé unos cuantos cigarrillos de un tabaco con boquilla dulce que es la leche. Parece que te estás fumando un caramelo pero te coloca igual. Nótese que cuando fumo un cigarrillo la sensación que obtengo es aún de borrachera guapa ya que no he desarrollado tolerancia. El tabaco allí tiene los niveles de nicotina más altos del mundo y volví a Kuala Lumpur con ganas de fumar. Afortunadamente no lo hice y el tiempo pasó.
Capítulo 5. La Línea Roja
La situación está cambiando en los últimos tiempos. Estoy casi todo el día con gente que fuma, con birras, copas y conversación guay. Y un día te fumas uno, otro día también, al día siguiente dos.. He pasado de putear a la gente que me importaba y que fumaba a no tener autoridad moral para reprender nada. Pero lo peor pasó este lunes.
No. No he comprado ninguna cajetilla. Sin embargo el lunes escuchando música en directo en el bar de jazz de al lado de casa, cocktail en mano y compañía inmejorable, al ver a alguien de otra mesa fumar sentí una necesidad brutal de hacerlo yo también. Me reprimí diez minutos pero no pude soportarlo y tuve que pedir un cigarrillo que disfruté como nunca. Fue la primera vez en mi vida que pedía uno a destiempo. Normalmente alguien se va a encender uno y le robas otro. Esta fue la primera vez que la iniciativa fue mía.
Me acerco a la línea roja.
Actualización 29/07/2008: Comprado mi primer paquete. Marlboro Light.
Actualización 29/07/2008: Fumado mi primer cigarrillo en solitario.
Actualización 01/08/2008: Fumado mi primer cigarrillo en presencia de mi familia.
Actualización 28/08/2008: Vuelta tras 21 días sin fumar.
Actualización 02/09/2008: Another one.
Actualización 07/09/2008: Vuelta a fumar habitualmente en fiestas.
Actualización 09/09/2008: Fin del primer paquete de tabaco.