Tras un vuelo de un par de horas la expedición aterrizó en una ciudad completamente tomada por la niebla. Por la ventanilla del avión se veía a los trabajadores del aeropuerto, a pie de pista, completamente embutidos en chaquetones, guantes, gorros, orejeras.. La alerta y el mal rollito dejaron paso al miedo. Y cuando llegó el momento de salir a la calle todo se confirmó.

La primera misión del viaje consistiría en llegar a la estación de trenes de Hanoi e intentar conseguir billetes en un tren nocturno hacia las montañas del noroeste de Vietnam, dónde tenían intención de pasar un par de días. No fue difícil. En un par de horas tenían los billetes y se encontraban relativamente cerca del centro de Hanoi. Ahora tenían que hacer tiempo hasta las ocho de la tarde. Comprar ropa para evitar la amputación de los dedos de sus pies y manos por congelación les pareció una buena idea.

Entrada principal de la estación de trenes de Hanoi. Twentydur aún sentía los pies.
Tras un desayuno en el restaurante en el que se rodó Indochine nuestros héroes buscaban un centro comercial en el que poder comprar algo de abrigo. Les resultó difícil ya que en Hanoi se estila más comprar en tiendas de barrio que en grandes superficies, de hecho lo único que encontraron fue un edificio de tres plantas bastante pequeñas con miles de personas atestando el interior.. Podemos observar a continuación el atuendo de Twentydur al entrar al “centro comercial”,

En la tienda no había gran cosa.. algunos jerseys, algunos chubasqueros.. poquísima variedad y diseños tristes. Pero tenía que comprar lo que fuese para soportar los siete grados centígrados con humedad relativa del 95% que hacía en la calle. Al final optó por un jersey, unos guantes y una bufanda de lana. Deberían hacer el apaño. Este fue el resultado:


Sentir los pies se volvía difícil a estas alturas. Detrás Hanoi y sus motos.
Durante el resto del día estuvieron recorriendo Hanoi de una forma caótica y algo lamentable, sin acercarse a nada realmente turístico y sin un rumbo decidido, unicamente haciendo tiempo hasta el tren y buscando algún sitio en el que poder tomar algo caliente. Una de las cosas que les llamó la atención sobremanera fue la gran concentración de motos en la ciudad. Unos dos millones y medio de motos se calcula que circulan por Hanoi para un total de casi tres millones y medio de habitantes. Cruzar el río de motos en que se convierten las calles solamente se podía hacer de una forma: echándole huevos.

¿Personajes sospechosamente parecidos a los de Disney en un país comunista?
Atención al tráfico caótico con todo el mundo cruzándose porque sí.
La ciudad se preparaba para el año nuevo vietnamita, el Tết Nguyên Đán, y abundaban las tiendecitas que vendían elementos de decoración y la gente que transportaba Kumquats en moto hacia sus casas. Durante el resto del viaje la expedición pudo disfrutar del año nuevo vietnamita y sufrir también con sus consecuencias. Pero eso es capítulo aparte.

La ciudad estaba llena de Kumquats, una especie de naranjos símbolo del año nuevo vietnamita.

Primer contacto con el lago Hoàn Kiếm. Días después se volverían asiduos.
Tras una cena temprana se dirigieron a la estación de ferrocarril para subirse al coche cama que los llevaría a Lao Cai, desde dónde solamente quedarían unos 50 kilómetros para llegar a Sapa, un pueblo de visita obligada en el noroeste de Vietnam. El día había sido bastante duro, tanto psicológicamente por el golpe inesperado del frío brutal, como físicamente por el golpe inesperado del frío brutal. Y pasar una noche en un vagón que va hacia las montañas.. no pintaba mucho mejor.

Dentro de la estación de ferrocarril, recuperando el equipaje.
Alex, Isabel, Rocío, Audrey e Iván. Yo en el espejo
Sin embargo nuestros amigos vieron cambiar su suerte. Twentydur fue el primero en subir al coche cama y experimentar la sensación de calidez que flotaba en el aire. ¡Estaban climatizados! El ánimo de la expedición se recuperó enseguida y por las cabinas empezó a circular vino barato vientamita..

En el cálido coche cama:
Isabel, Rocío, Twentydur e Iván
(crédito imágen: Rocío)
El viaje duraría unas ocho horas para cubrir una distancia de solamente 260km. Esa misma distancia la cubre el AVE Madrid - Zaragoza en tan solo 90 minutos. Recuerden: esto es Asia. Twentydur durmió feliz en la calidez de su saco de dormir, olvidando por completo como la temperatura bajaba peligrosamente en el exterior del tren conforme ascendían de los 8 metros sobre el nivel del mar de Hanoi a los 1600 metros de las montañas de Sapa.

Hanoi en la Wikipedia 
Tết Nguyên Đán, Año Nuevo Vietnamita 
Kumquat, Árbol de Año Nuevo 
Vietnam Railways 