Jueves, 10 de Enero de 2008, 02:30am. He dormido escasas tres horas y suena el maldito despertador. Lo único que me apetece es seguir durmiendo. Maldita isla de Java. Llego a plantearme seriamente quedarme en la cama y perder los 100€ del billete. No parece demasiado caro en comparación con poder dormir tranquilamente hasta la una de la tarde. ¡Maldita sea! Pongámonos en marcha.
Dando tumbos consigo ducharme. Agarro la mochila y me lanzo a la calle. A las tres de la mañana llego al 7-Eleven, recargo 12€ de saldo para el móvil y me dispongo a buscar taxi. Todos llenos. Afortunadamente uno se detiene para dejar a una chica a pocos metros y me acerco a preguntar cuanto quiere para llevarme a la estación de trenes. Al final me pone el taxímetro (cosa rara) y se queda la broma en 8 ringgits, algo menos de dos euros. Desde aquí sale el autobús que me lleva a la terminal de bajo coste del aeropuerto, de dónde sale mi vuelo. Cuatro horas antes tengo que salir de casa para pillar el vuelo sin problemas. Cuatro putas horas.. una pasada. Me subo al autobús, 8 ringgits más por un trayecto de una hora al aeropuerto. Intento dormir algo pero es en vano. A las cuatro y media llego finalmente a la terminal.

Terminal de Bajo Coste del Aeropuerto Internacional de Kuala Lumpur. 4:30am
El Aeropuerto Internacional de Kuala Lumpur está considerado como el mejor del mundo. Lástima que yo no fuese a ese.. La terminal de bajo coste se encuentra a 20km y fue construida a solicitud de AirAsia, el Ryanair asiático y una de las empresas malasias de mayor éxito internacional. Fue la primera compañía low-cost de Asia y hoy en día sigue siendo la número uno, con diferencia.
Tras facturar la mochila toca hacer tiempo. Un tentempié mañanero que entró como agua de mayo y a esperar. Un frío en la terminal de cojones. Aquí en Malasia tienen una obsesión por ver quien pone el aire acondicionado más fuerte acojonante. Fuera se está agradable pero dentro te congelas. Así que nada, sacamos el chubasquero de una bolsa de plástico que hace los efectos de equipaje de mano y a tirar millas. Tras unas cuantas cabezadas suena la megafonía. 6:30am, hora de embarcar.

Avión de AirAsia: Kuala Lumpur - Solo (Surakarta). Aún no se había roto.
Nótese el ruido en la imagen por la ISO-800 y al nota posando para mi foto xD
Lástima que todo pintase tan bien. Porque cuando ibamos a empezar a movernos para despegar: ¡chof! Todo a oscuras y luces de emergencias. Mejor ahora que en el aire. Nos hacen salir y volver a la terminal. ¡Dios quiero dormir! Media hora perdida y estamos de nuevo en el avión. Esta vez parece que no se apaga nada. ¡Vámonos que nos vamos!. Dos horas y media después aterrizo en Surakarta (Solo), a 1500km de Kuala.
El aeropuerto era para haberle sacado fotos, lástima que no me dejasen. La zona de llegadas era una habitación con una mesa para visados, otra para inmigración, y una zona en la que aparecía un tipo con un carro y tiraba las maletas. Acojonante. Cambio algunos ringgits por cientos de miles de rupias. Me saco el visado on-arrival y salgo a la calle. A los diez minutos estaba montado en un taxi dirección Yogyakarta, la capital cultural de Java. Allí había quedado con Fausy y Max, becarios de informática e inversiones de Yakarta. El trayecto impresionante. Arrozales con sus chinorris trabajando a pleno sol, y al fondo el volcán Merapi, el más activo de Indonesia y que volvió a entrar en erupción en 2006.. según los expertos se espera una erupción inminente. ¡Mola!

El Merapi visto desde el taxi, recién bajado del avión.
Tras casi dos horas de taxi y 170.000 rupias menos (12€) aparezco en Yogyakarta y me doy cuenta que nadie tiene ni puta idea de hablar inglés. Mierda.. por qué no habré aprendido algo de Bahasa en Malasia. El Bahasa es la lengua padre tanto del Malayo como del Indonesio.. Son idiomas distintos pero parecidos, así que hubiese ayudado saber algo de malayo en estas circunstancias. Afortunadamente me encuentro a un tipo que habla inglés (el tipo me encuentra a mí mejor dicho) que dice trabajar para el gobierno en la oficina de turismo (¡ja!). Fíjate la casualidad de que yo iba buscando una cabina para llamar a estos dos (el móvil no funcionaba, cojonudo) y me lleva a casa de su hermana que pillaba cerca. Hablo con Fausy y Max. Me dicen dónde andan.. Le pago a la hermana del tipo y nos despedimos. Al final por unas y otras historias me acaba llevando en moto a la puerta del hotel y, eventually, hacia Fausy y Max. ¡OLÉ! Ya no estoy sólo en Indonesia.
Reunido el grupo y tras una visita a una tienda de batiks (1) tuvimos que coger un autobús que nos llevase a la estación de autobuses para pillar el autobús que nos llevaría al primer hito del viaje: El Borobudur, mayor templo budista del mundo. Y como nosotros somos occidentales y tenemos dinero.. cogimos el autobús ejecutivo.

Autobús Yogyakarta - Borobudur. 90min. 1€
Al autobús solamente le faltaban granjeros llevando cajas con gallinas dentro. Sin aire acondicionado, con un calor que te torras y todo lleno de gañanes locales. Además paraba cada diez minutos. Agobiante. Es lo que tiene usar el transporte local para ahorrarte dinero. Una de las cosas que me llamó la atención aparece en la siguiente imagen. Es un pequeño detalle. Atentos.

Que hay allá.. me suena.. me cautiva.. ¿Es ella? ¿Es la diosa? ¡Sí! (ver foto original)
Atentos al nota con la guitarra. Había miles como él. Se suben al bus y hasta que no les pagas están martilleándote con la musiquita
El tipo en cuestión cantó una canción en pseudo-español.
Tras un viajecito largo y algo desagradable llegamos finalmente a Borobudur. Nos registramos en el hotel, dejamos las mochilas y nos dispusimos a echarle el primer vistazo al templo. A cien metros de la habitación lo vimos.. allá a lo lejos, con sus seis plantas cuadradas representando lo material y, sobre ellas, tres plantas circulares que reflejan lo espiritual (plano). Un pedazo de monumento con más de 1200 años de antigüedad rodeado por la jungla. Increíble.
La construcción del Borobudur necesitó de alrededor de 75 años y no mucho después fue completamente abandonado. Algunos dicen que debido a que el gobierno de la época se trasladó al este de java, otros le echan la culpa a la conversión de la mayoría de la población de Java al islamismo. Lo cierto es que tuvo que llegar un inglés para re-descubrirlo al mundo. Luego vino la UNESCO a restaurarlo y hasta hoy.

Fausy y yo. Al fondo el Borobudur, patrimonio de la humanidad desde 1991

Mil doscientos años para esto.. Poniéndole los cuernos a uno de los 72 budas de los pisos superiores (504 en total)
Tras darnos una vuelta volvimos al hotel. Al cabo de un rato se incorporó Nico, becario de comercio de Kuala Lumpur, que prefirió cogerse un vuelo posterior al mío por una serie de motivos que deben permanecer en secreto. En el hotel nos dimos una ducha recuperadora, cenamos con vistas al Borobudur y nos fuimos a dormir. Intenté convencerlos para hacer un asalto nocturno al templo, salto de verja de seguridad incluida, pero no quisieron. Malditos. Ahora tocaba dormir, que a las 4:30am del día siguiente empezaba de nuevo la acción.

Atardecer en la selva. Priceless.
7-Eleven 
Aeropuerto de KL 
AirAsia 
Merapi el volcán 
Borobudur 
Mapa de Central Java 