
Venus, ‘Lucero del Alba’, el segundo planeta más cercano al sol tras Mercurio y nuestro vecino más próximo, ha fascinado a la humanidad desde tiempos inmemoriales. Bautizada en honor de la diosa romana del amor y la belleza, es el tercer objeto más brillante del cielo después del sol y la luna. En menos de 48h recibirá la visita de la sonda europea Venus Express.
Pero aun estando tan cerca, las diferencias con la Tierra llegan a ser abismales. Las series de sondas americanas Mariner y las rusas Venera obtuvieron datos que nos hicieron perder la esperanza de poner un pie en Venus. Al menos por el momento. Con un campo magnético prácticamente inexistente, una presión en superficie unas noventa veces superior a la terrestre, una atmósfera saturada de dióxido de carbono que causa un masivo efecto invernadero -provocando temperaturas superficiales cercanas a los 500ºC.. ¡mayores incluso que las que se alcanzan en Mercurio!- convierten a nuestro planeta gemelo en una tumba mortal.
Y ciertamente lo es. Las primeras sondas que intentaron penetrar en la atmósfera de Venus fueron literalmente implosionadas por la colosal presión de su densa atmósfera. Tan densa que el planeta refleja cerca del 80% de la radiación solar debido al efecto albedo. ¡Y aun así, debido al efecto invernadero, sigue siendo un horno! De hecho, las pocas sondas que lograron soportar las fuertes presiones y se posaron sobre la superficie de Venus no duraron más de unas horas funcionando, atacados por la presión, la temperatura y los gases corrosivos.
Imagen de la superficie de Venus tomada por la sonda rusa Venera 13 en 1982. Sobrevivió durante 127 minutos a una presión de 84 atm. y una temperatura de 457ºC. Su tiempo de vida estimado era de sólo 32 minutos.
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La Venus Express, que reutiliza el diseño de la exitosa Mars Express, intentará responder con tecnología punta muchas de las preguntas que a día de hoy nos inspira Venus. No sabemos, por ejemplo, qué provoca exactamente los vientos huracanados de las capas más exteriores de la atmósfera del planeta. Ni tampoco como funciona el sistema de generación de nubes, ni si los ruidos esporádicos de AM (asociados normalmente a tormentas eléctricas) se corresponden con posibles rayos entre dichas nubes (¿quizá existe un ciclo de agua, dióxido de carbono o ácido sulfúrico?). Además, sin campo magnético que lo proteja, Venus irá perdiendo lentamente su atmósfera debido al viento solar. Intentar ver como este viento ‘arranca’ partículas es también parte del objetivo de la Venus Express (y me estoy dejando muchos otros..)
La misión tiene una duración prevista de dos días. Dos días de Venus, que con la lenta rotación de nuestro hermano vienen a ser 486 días terrestres, aunque se contempla la duplicación de la extensión de la misma. Lo que comienza el martes es la entrada y permanencia en órbita de la sonda. ¡Tenemos Venus Express para rato!
Fuentes: Venus, sondas Venera (2), Venus Express (2)