Apr 14
Futilidad

Somos insignificantes. Si realizamos el esfuerzo de abstraernos e intentar vernos desde fuera, desde un punto de vista global, universal y no solamente personal. Inevitablemente comprenderemos que somos irrelevantes. ¿Realmente lo que hagamos en nuestra vida servirá para algo? Decir que somos como una gota en el océano sería mentira. Aún somos menos. Mucho menos.
Ínfimos y sin embargo necesarios. Se necesita de nosotros tanto como el viento precisa de pequeñas partículas de arena para realizar, durante miles de años, una escultura en la piedra. Y gracias a la labor de diminutos granos que pasarán por siempre desapercibidos, y cuando ya hayan incluso desaparecido como tales… justo entonces, cuando ya nada pueda relacionar el efecto con la causa, se habrá creado un icono.
Todo funciona de la misma manera. Fíjate en una nebulosa galáctica y encontrarás idéntico comportamiento. Observa las interacciones a nivel atómico y te parecerá que estás viendo lo mismo. Y nuestra vida, desgraciadamente, se comporta exactamente igual. No somos nada.
Pero no por ello hemos de ser derrotistas. Debemos ser capaces de comprender la verdad y aún resistir la tentación de dejarnos vencer por ella. Como individuos podemos dar mucho juego. Si bien nada de lo que hagamos contribuirá significativamente a construir un legado, a efectos locales sí que podemos moldear nuestro pequeño mundo. Y centrarnos en esta tarea, en crear un mundo de humo que no transcenderá más que nosotros mismos, puede dar sentido a nuestra vida.
Y como el viento que esculpe, cada miles de millones de insignificantes individuos surge uno que creará la escultura dándole el toque maestro. Un único individuo que revolucionará la vida de todos los que vendrán después. Uno que por fin transcenderá, aunque no sin la ayuda de todos los que cayeron en el olvido. Todos los miles de millones de almas que vagaron sin rumbo por el mundo cumplían con el propósito de esperar a aquel que rebautizaría el concepto. Insignificantes, pero fundamentales.
Adrián Cienfuegos era uno de los elegidos.
































May 15th, 2006 at 11:44 pm
Amigo, no imaginas lo mucho que me ha gustado este post, pienso igual q tu pero ni en mil años lo habria dicho tan bien
May 27th, 2006 at 10:04 pm
Pues yo te he de responder que no me gusta mucho el mensaje de tu post, y lo digo por varias razones:
Nuestra vida somos nosotros mismos y nuestras pequeñas y absurdas verdades. No se puede cambiar el Mundo, solo podemos hacer que nuestras verdades sean lo menos absurdas posible, y por eso somos racionales. Ya hacemos muchísimo construyendo nuestra vida como un proyecto de tal.
No podemos fundamentar nuestra vida en las comparaciones, orque siempre seremos insignificantes, mucho más que un átomo porque un átomo forma parte de ese Mundo al que dices que con respecto al cual somos insignificantes, dado que nuestra vida es sólo una entelequia; todo esto, incluso lo que estamos escribiendo lo es, por eso somos racionales, y por eso una vida es lo que es: una vida. No carne ni átomos ni algo susceptible de ser insignificante ni grandioso.