Mar 19
Savannah, The First Day.

Aviso: Esta entrada es extensa. Intenta recopilar el primer día de viaje con fidelidad para poder ser recordado en un futuro. Lamentamos cualquier molestia que este hecho pudiera ocasionar.
(Este hilo continúa por aquí)
Jueves, 9 de marzo de 2006.
Tras una noche en la que dificilmente pude dormir unas cinco horas, me desperté a las ocho de la mañana. Había quedado con Enrique a las nueve en la parada del 19, el autobús que nos llevaría al aeropuerto. Nuestro vuelo salía a mediodía, con lo que teníamos tiempo de sobra para llegar, facturar y embarcar. Sin ningún contratiempo, cogimos el vuelo que nos llevaría hasta Londres. La primera prueba había sido superada.
En el vuelo comenzó lo que posteriormente sería conocido como el ’sit+eat’, consistente en estar sentado durante gran cantidad de horas, siendo cebado por miembros de la tripulación que experimentan con placer su contribución al aumento de la obesidad en la población mundial. En todos los vuelos nos daban de comer, ya fuese un almuerzo ligero (málaga-londres), un aperitivo + cena generosa + desayuno (londres-washington), incluso un tentempié (washington-savannah). En el trayecto de autobús desde el aeropuerto hasta el hotel, y en el resto de días de la expedición, bromear acerca de la hora del ’snack’ se volvió muy socorrido, incluso obsesivo.
Con un ligero retraso llegamos a Londres, a menos de dos horas de que saliese nuestro siguiente vuelo hacia Washington, y aún nos quedaba recoger nuestras maletas, volver a facturar, buscar al resto del grupo y embarcar. Largas fueron las carreras que nos dimos por Heathrow para lograr conseguir todos estos objetivos a tiempo. Finalmente, llegamos hasta la misma sala de espera de embarque de nuestro vuelo sin ninguna señal de vida de ninguno de nuestros compañeros de grupo.. ¿Dónde se habían metido?
Sabíamos que de las doce personas que lo formaban, había una pareja de madrileñas. La misión de identificación de dos españolas juntas y desorientadas comenzó entonces. Sin éxito. El embarque sería en breve y aún no sabíamos nada del grupo. Teníamos los billetes, sí. Pero las reservas de hotel y tal las tenían los jefes de expedición. Y fue entonces cuando apareció Tom.
Alguien me golpeó en el hombro. Me preguntó si veníamos con la fundación o algo similar. Se ve que yo no tenía ni idea de quien era realmente la empresa que administraba el viaje. Le comenté que nosotros ibamos a Savannah y asintió. Estábamos salvados. Nos preguntaron acerca de las dos chicas madrileñas, pero no teníamos ni idea. Mientras el jefe y la jefa localizaban de forma espectacular a miembros del grupo aleatoriamente distribuidos en la sala de espera, Qiqe y yo seguíamos buscando a las madrileñas. Y especulando. ¿Serían dos señoras de 50 años? (not good) ¿Serían una mujer y su hija? (not good) ¿Serían dos chicas de edad media? (not so bad) ¿Serían dos chicas de nuestra edad? (perfect). Y entonces aparecieron. Clarisimamente eran españolas y estaban buscando a alguien. Les hicimos señas y, efectivamente eran ellas. El caso mejor había ocurrido. Hora de embarcar.
![]() |
|
Uno de los pasillos del avión transoceánico en penumbra. Larga exposición. Había que matar el tiempo de cualquier forma.
|
El segundo vuelo del día, el transoceánico, no resultó tan pesado como quizá hubiese sido de esperar. Tras ver ‘Walk the Line’ (la película de Johnny Cash) doblada al mejicano se me quitaron las ganas de ver nada más. Tener otros españoles con los que hablar y dar vueltas por el avión contribuyó también a que las algo más de ocho horas que duraba este vuelo se hiciesen llevaderas. Fue curioso contemplar un atardecer que duró más de cinco horas, efecto de ir volando en dirección contraria a la rotación de la tierra.. ¡Vimos hasta icebergs cuando sobrevolamos Groenlandia! Ligeramente agotados, a las dos de la mañana hora española, aterrizábamos en Washingtown.
En Estados Unidos el concepto del transporte aéreo es distinto al de Europa. Allí los aeropuertos tienen terminales super-cutres muy muy parecidas a lo que sería una estación de autobuses de cualquier ciudad española. Aviones del tamaño de un autobús (y con menos capacidad) aparcan en estas zonas y tu vas andando por la pista hasta el pie del avión (vas bajo techo, pero por mitad de la pista y sobre el propio suelo). La capacidad no superaría las treinta personas. Ya os digo, un autobús con alas.
![]() |
|
Así era nuestro avión, un Canadair Regional Jet. El tamaño da risa.
|
Nuestra azafata era una mujer negra que se ve tenía un buen día. Y sino lo tenía entonces simplemente pretendía alegrar el nuestro. Se marcó un Happy Birthday (¿sabría que en aquellos momentos ya era mi cumpleaños?) y un par de canciones de Stevie Wonder, y estuvo el resto del viaje haciendo comentarios graciosos. Aunque las casi dos horas de este nuevo vuelo ya pesaron mucho. Teníamos sueño cuando aterrizamos en Savannah, a lo que serían las seis de la mañana en España.
Lo primero que nos llamó la atención nada más bajar del avión fue la humedad. Serían las once de la noche allí, y hacía una temperatura fresca agradable, y mucha humedad. Sería como estar de noche a mitad de junio en el paseo marítimo de Málaga, para que me entendais (para que me entendais los que habeis estado de noche en junio en el paseo marítimo de Málaga, claro está xD). Agradable. Entramos en el aeropuerto (os recuerdo que los vuelos regionales los pillas en mitad de pista y vuelves andando) y, ¡sorpresa!, allí estaban Mr. Christopher Richardson and Ms. Lucía Corbacho. Me costó cambiar la mentalidad y empezar a hablar en inglés. Al menos con Chris hay un nivel de confianza que permite que el idioma verbal no sea realmente necesario (no seais mal pensados xD). Estuvimos charlando cinco minutos, hasta que el chofer de nuestro autobús nos dijo que era hora de marcharse. Al día siguiente volvería a verlos.
El autobús hacia el hotel, tranquilo. Aunque desde Google-Earth parecía que el aeropuerto estaba cerca de la ciudad, en realidad se encontraba a una media hora a buena velocidad por las carreteras sureñas de Georgia. Una vez en el hotel nos dieron las habitaciones sin mayor dilación. María José y Laura ocupaban la anexa a nosotros. El resto del grupo estaba más separado. Nuestra habitación era de hecho la última del pasillo y era más grande que el resto.
![]() |
|
Yo mismo, Qiqe y Laura en el hall del hotel.
|
![]() |
|
Y no me gustan los cojines a mi. ¡Que va!
|
Y acababa así el día primero.
Y eran las siete de la mañana en España.
Y era feliz.




































March 20th, 2006 at 1:58 am
Joer que bien lo cuentas, te enlazo desde mi blog y asi lo guardo para el futuro, aunque igual me lo imprimo…
Puntualizar que fui yo quien localizo a las niñas
Por cierto, QUIERO LAS FOTOS!!!PASAME EL CD!!!
March 20th, 2006 at 8:06 am
Thank you!
Ahora te llevo el CD a la facultad, que
me pasaré por el laboratorio y tal.
March 21st, 2006 at 1:44 am
¡¡¡que siga contando, que siga contando!!! Cuenta hombre, que pueda yo puntualizar algunas cosas…jejeje…¡¡¡de como los americanos gritaban tu nombre!!!
March 21st, 2006 at 4:09 pm
tiempo al tiempo
March 23rd, 2006 at 12:19 am
[...] Viernes, 10 de marzo de 2006. (viene de aquí) [...]